Las quejas de los discapacitados aumentan un 1.400% en 12 años

La oficina que atiende estas reclamaciones abrió 751 expedientes en 2017, una cifra que la ministra de Sanidad considera aún “insuficiente”.

Un joven pasea en silla de ruedas con su compañera. GETTY IMAGES

Cada vez más personas con discapacidad denuncian los obstáculos que afrontan en su día a día. El número de expedientes se ha multiplicado por 14 desde los 50 que se abrieron en 2005. Y las relaciones con la Administración son el blanco de la mayoría de la quejas. El 45% de ellas están relacionadas con la falta de conocimiento de los funcionarios sobre las posibilidades que deben ofrecer a este colectivo, la inaccesibilidad de los trámites en los servicios públicos, como pedir una cita previa o de las propias webs públicas, y la falta de adaptación de los documentos que deben presentar para realizarlos. En total, en 2017 la Oficina de Atención a la Discapacidad, el organismo que tramita estas quejas y vela por subsanarlas, tramitó 751 expedientes, un 11% más que en 2016, según los datos que ha presentando este miércoles el organismo. A pesar de ello, el Ministerio de Sanidad los considera “insuficientes para la realidad en la que vivimos”, según ha expresado la titular del departamento, María Luisa Carcedo.

La mayor parte de los expedientes, el 73,8%, se ha abierto en la Comunidad de Madrid. Aunque esperan que la Oficina llegue a todos los ciudadanos, porque “el volumen de quejas crece a un ritmo insatisfactorio”, según Carcedo, quien ha enfatizado en la necesidad de concienciar a toda la ciudadanía para “construir una sociedad inclusiva, que piense en los diferentes para facilitarles la vida”. Por ello, ha lanzado un llamamiento a toda la ciudadanía, para que denuncie la inaccesibilidad de los servicios públicos y del resto de espacios. La oficina tiene un correo electrónico para que cualquiera pueda exponer sus quejas: oiac@msssi.es.

“Encuentro muchas barreras físicas a diario, en la vida real y en el mundo online”, comenta José Ramón del Pino, presidente de la asociación de parapléjicos y personas con gran discapacidad física (Aspaym). Este lesionado medular tras sufrir un accidente de tráfico hace 21 años ha acudido en silla de ruedas a la presentacion del informe en el Ministerio de Sanidad, y sostiene que los trámites administrativos no están adaptados. “La cita previa con la Policía Nacional es un ejemplo”, comenta frustrado.

El director general de Políticas de Apoyo a la Discapacidad, José Ángel Celada, ha anunciado el compromiso de formar mejor al personal funcionario y los servicios de la Administración con iniciativas como la que ya ha llevado a cabo con la Guardia Civil, dirigida a que los agentes conozcan las necesidades específicas de los discapacitados.

De los 751 expedientes, 357 fueron consultas. Una de las funciones de la Oficina es resolver las dudas que le llegan por carta, correo electrónico, WhatsApp y en persona. La mayoría de estas consultas también estuvieron relacionadas con la Administración. “Son recurrentes las solicitudes para aclarar cuáles son las exenciones fiscales a las que se pueden acoger estas personas o el resto de beneficios que comporta la posesión del certificado de discapacidad”, ha comentado Celada. También preocupan las condiciones de acceso para acceder a la función pública.

El resto, 391, fueron quejas de inaccesibilidad en diferentes ámbitos: telecomunicaciones, espacio público y transportes. Una vez se reciben, la propia oficina insta a los responsables a subsanar la incidencia y, además, hace un seguimiento del estado de la queja en el tiempo. El grueso son avisos de bares, teatros y cines que no son plenamente accesibles. También en la calle, donde la eclosión del patinete eléctrico en las ciudades ha supuesto una amenaza para los discapcitados. “Los dejan estacionados en cualquier lugar sobre las aceras y se han recibido quejas por ello”, ha asegurado Celada, quien ha añadido que la Oficina ha tramitado, además, tres denuncias, que suponen la imposición de una multa económica a la entidad que haya infringido el derecho de las personas con discapacidad a recibir un trato igualitario.

«La sordera es una enfermedad social»
Telmo Martínez, representante de la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España, ha reprochado a la ministra Carcedo que la financiación para estos aparatos no se haya incluido en la última actualización del catálogo de los productos ortopédicos. Estos implantes transforman las señales acústicas en eléctricas para que las personas sordas recuperen gran parte de la audición.

Este gaditano de 54 años, quien tiene un hijo de 14 que los lleva, tuvo que recurrir a la sanidad privada para que se los implantaran.»Me costó 100.000 euros que mi hijo volviera a oir», ha lamentado. «La sordera es una enfermedad social, porque la actitud de la gente cambia cuando habla contigo al ver que tienes dificultades para comunicarte», ha incidido Isabel Fernández, quien lleva implantes cocleares y trabaja en la Oficina de Asistencia a la Discapacidad. La ministra ha asegurado que Sanidad trabaja en una orden específica para las prótesis auditivas.

https://elpais.com/sociedad/2019/01/30/actualidad/1548853338_495711.html?id_externo_rsoc=FB_CC&fbclid=IwAR0WXyq67E3LKRG-iUSlObCRPiYWxQX4VcFXwCnNxzZLYdbpsfPnG5zBMSg

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Confinados en su hogar

Alba Ayala García. Escuela Nacional de Sanidad, Instituto de Salud Carlos III.

Alba Ayala García. Escuela Nacional de Sanidad, Instituto de Salud Carlos III.

No se ha estimado hasta ahora el número de personas mayores que viven confinadas en su hogar debido a problemas funcionales severos o de otra naturaleza. Se define persona confinada aquella que presenta un nivel de dificultad severo o total para andar o moverse fuera de su vivienda. En base a esta definición y utilizando o datos de la Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD) del Instituto Nacional de Estadística (2008), se ha calculado el número de personas mayores (65 y más años) que se encontraban confinadas en su hogar en España. Los detalles de esta investigación acaban de ser publicados en la revista Medicina de Familia. Semergen.

En total, un 24,1% de los 2,1 millones de personas mayores con discapacidad, es decir, 517.458 personas de ambos sexos se pueden considerar confinadas en su hogar. De ese porcentaje, un 8,1% se estima que tienen una situación de confinamiento estricto (dificultad total para moverse fuera de casa) y el resto, 16,0%, es semi-confinado (dificultad severa para moverse fuera de casa aún con ayuda).

¿Qué características definen a las personas confinadas?

Estos “prisioneros” en su espacio reducen drásticamente sus relaciones sociales, no salen de casa y su marginación se acentúa al reducirse paulatinamente las visitas de amigos y familiares, quienes ya no pueden contar con ellos para la mayor parte de actividades. No disfrutan de las ventajas de vivir en sociedad. Son precisamente por todo ello bastante invisibles.

Las personas confinadas son mayoritariamente mujeres, presentan una mayor edad media y un bajo nivel de estudios; predominan las viudas. Estar en situación de confinamiento es un problema bastante común en la vida cotidiana de las personas con discapacidades severas en las actividades básicas de la vida diaria (dificultad para vestirse, lavarse, moverse dentro de la casa y comer). También destaca la gran dificultad ante las barreras del entorno, si es que salen de casa; como por ejemplo, coger un transporte público, cruzar la calle o subir aceras, el acceso al portal, las escaleras, o incluso al acceder al ascensor.

Ser confinado en el hogar se asocia a una peor salud autopercibida, con un mayor número de condiciones crónicas de salud y de discapacidades. Además demandan más atención domiciliaria, de cuidados médicos y de enfermería y reciben una mayor asistencia del personal hospitalario.

Sus características personales, sociales, de entorno, funcionales y de salud, indican situaciones de vulnerabilidad. Conocer una estimación de su volumen puede contribuir a una mayor visibilidad del problema del confinamiento y puede ayudar al diseño de planes de actuación social o planes de salud para estas personas.

 

Artículo original (Acceso restringido): Ayala A; Pujol R; Abellán A. “Prevalencia de personas mayores confinadas en su hogar en España”. Medicina de Familia: Semergen, 2018; 44(8):562-571.

 

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1138359318303095

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La dignidad de la silla

Por José Vicente García Torrijos *14 de diciembre de 2018

Dedicado aquellas personas que, por ignorancia, por maldad o por omisión y falta de empatía. NOS ROBAN LA DIGNIDAD!!

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La dignidad existe, se ruede o se camine. En ocasiones se le llama respeto. Sería fácil de entender. Desgraciadamente, y aunque no se admita no siempre ocurre. Se siente, se vive a diario
Me gustó este texto de María Gómez-Caminero:

“La dignidad de la silla”

Sentarte después de haber caminado mejor o peor, pero erguida, no resulta nada fácil.
Pasar de andar a rodar es muy duro, y algunas nos resistimos hasta el final.
Y no es duro porque no sea más cómodo.
En absoluto. A muchas rodar nos permite ir a lugares que ni soñábamos antes.
Rodar nos da alas.
Y sin embargo se vuelve tortura por todas las barreras e inconvenientes que te encuentras día a día.
Incluso las miradas de los demás son más lastimeras cuando te ven rodar en vez de andar,
aunque cuando una sufre de verdad sea caminando.
Es como si la silla llevara incorporada un mecanismo que te roba la dignidad.
Se te niegan mil derechos al sentarte.
Ir por la calle se convierte en una carrera de obstáculos en la que constantemente tu vida peligra, y no es una exageración, desgraciadamente, ya son unos cuantos muertos que lo atestiguan.
Al sentarte, es imposible entrar a muchos lugares, públicos y privados.
Si consigues hacerlo, puede que tu destino sea una esquina “reservada”, ni siquiera puedes elegir el sitio en el que colocarte.
De mear y cagar, mejor ni hablamos.
Y si todo no es suficiente, al topar con la falta de conciencia y las respuestas crueles, la poca dignidad que te quedaba se desparrama ante el sinsentido de quienes se creen a salvo de estar ahí sentados.
Un poquito más de amor, por favor.

Hace algunas semanas leí en una red social este texto de María Gómez-Caminero, una escritora de pluma llana y fluida, poetisa de los sentimientos y del dolor, en quien las palabras llegan fraguadas del entorno en que viven las personas con movilidad reducida. A menudo tan arduo de entender por quienes no la sufren. Imagino que para ellos es difícil darse cuenta de que el futuro nunca está escrito.

Y me gustó por lo claro y directo que era, por expresar lo que siente, esas vivencias que se coleccionan en instantes de rabia contenida por quien tiene que pelearse la vida cada día, a veces literalmente, con las asperezas y desplantes de una sociedad en tantos momentos ingrata.

Me gustó, en suma, por tanto como expresa en un escrito tan corto. En ocasiones no hacen falta demasiadas palabras para contar una verdad.

Le agradezco de corazón que accediese a prestármelo y elaborar así este artículo escrito a dos manos.

Y es que sentarse en una silla de ruedas nunca es algo buscado, simplemente llega.

Es desolador cuando sucede de modo brusco y traumático, como cuando un accidente corta las alas de una libertad que casi siempre parece empezar en las piernas; otras viene de alguna de esas enfermedades raras y crueles que alientan el coraje de quienes las padecen, como la Artrogriposis Múltiple Congénita, de la que escribí aquí hace algún tiempo y que padece mi amigo Alejandro Serrano, de la que llega sin esperarlo, como la temible ELA, o a consecuencia de ese viejo mal que martiriza a secuelas nuevas, como es el caso de aquella infausta parálisis infantil, la polio.

Y tantas otras.

Sus realidades dictan que todos ellos tendrán que acabar asumiendo que sus posaderas, de un modo u otro y probablemente para el resto de sus días, vegetarán descansadas en el asiento acolchado de una silla de ruedas.

No es el fin del mundo; no tiene por qué ser la mayor de las tragedias (o sí), pero siempre es una verdadera putada.

Es duro que sea tu estigma desde el mismo nacimiento; también cuando ocurre de improviso, inesperadamente. Conocer que tu vida ya nunca será igual después de ese trágico accidente que ha partido en dos tu juventud. El dolor, la resignación…, las miradas…, que desde ese momento te acompañarán y que quedará para siempre en el ambiente que te va a rodear… Tu familia, tus amigos. Por eso desde aquí pido encarecidamente responsabilidad y cuidado.

Pero otras veces va revelándose poco a poco, siendo uno consciente de lo que le espera, como el reo que asume la lenta e inevitable cadena perpetua de su condena. Saber que ese castigo, que uno no entiende bien si pasaría por ser divino y el porqué, llegará después de haber atravesado el agrio trayecto de años de cirugías, rehabilitación y esfuerzo, esos en los que nos prometían corretear los barrios erguidos y que nunca se cumplió (otros nunca tuvieron oportunidad siquiera de gozar semejante privilegio).

Aquel ideal que una vez nos creímos, y que se frustró cuando la realidad nos obligó a agarrar la muleta o el bastón a una edad en la que deberíamos caminar a paso ágil la ruta del colesterol. ¡Cuánto se echa de menos aquel trotar renqueante!

Imposible detallar la cantidad de autoestima que se pierde en ese tránsito, sobre todo cuando comienzas a ser consciente del elevado peaje que todavía queda por pagar, el que separa la delgada línea entre caminar a golpeteos de báculo, con su dolor y su cansancio agotador, quemando las mínimas fuerzas que aún existen en estas piernas de trapo y el momento de rodar las calles, ya definitivamente.

Es una de esas decisiones que de verdad marcan la vida.

La dignidad existe, se ruede o se camine. En ocasiones se le llama respeto. Sería fácil de entender. Pero, desgraciadamente, y aunque no se reconozca, no siempre ocurre. Se siente, se vive a diario.

Es lo que desde hace ya un año trato de mostrar desde esta columna.

“Un poco más de amor, por favor”.

*Autor de Sueños de escayola.

https://www.esdiario.com/890121688/La-dignidad-de-la-silla.html?fbclid=IwAR0Bnpp_0UVxR5m5a9D1krAygX_I-LIJEuGxbN0oC_vg8n8uGoyCYBu2uWI

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AMICU us desitja un bon Nadal i feliç any 2019

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Una guía orienta sobre la accesibilidad de las comunidades de vecinos

Solo el 0,6% de los edificios de viviendas que hay en España cumplen con los criterios de accesibilidad.

13 DIC 2018 16:25H MADRID

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Fundación ONCE y el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE) han elaborado una guía para ayudar a las comunidades de propietarios a ser más accesibles, ya que solo el 0,6% de los edificios de viviendas cumplen con la normativa en esta materia.

Titulada ‘¿Cómo gestionar la accesibilidad? Comunidades de Propietarios’, la guía cuenta con la colaboración de la Fundación Mutua de Propietarios y pretende acabar con el desconocimiento normativo de los derechos y obligaciones del vecindario, que es la causa, en ocasiones, de que las fincas no sean accesibles y usables para todas las personas.Ç

ACCESIBILIDAD

En primer lugar, el manual recuerda que según el Decreto Legislativo 1/2013 por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social, el 4 de diciembre de 2017 vencía el plazo para que todas las edificaciones (en su parte pública) permitieran el acceso y uso sin problemas de todas las personas.

Pese a ello, prosigue, únicamente el 0,6% de los 9,8 millones de edificios de viviendas que conforman el parque inmobiliario español “cumplen con los criterios técnicos en materia de accesibilidad establecidos en la normativa en vigor a día de hoy”.

Aunque la guía reconoce que el motivo fundamental del incumplimiento de las normas de accesibilidad en las comunidades de vecinos es económico, señala asimismo que “también es importante el desconocimiento normativo al respecto de obligaciones y derechos del vecindario”.

Desde esta perspectiva, el texto enumera primero los derechos de los propietarios y las obligaciones de las comunidades, para explicar después el modo de actuación que debe seguirse en caso de acometer mejoras de accesibilidad y a quién corresponden los gastos. En este punto, ofrece ejemplos referidos a los trámites que se deben seguir para instalar un ascensor con ocupación de la vía pública, cómo salvar un peldaño suelto o la forma actuar cuando el espacio de paso es insuficiente.

DERECHO FUNDAMENTAL

Y como paso previo a todas estas explicaciones, el manual recuerda que el hecho de que los edificios de comunidades de propietarios sean accesibles “constituye para las personas con discapacidad y las personas mayores una necesidad básica, basada en derechos humanos fundamentales tales como la libertad de desplazamiento o de comunicación o el de disfrutar de una vivienda digna”.

Para el presidente del CGATE, Alfredo Sanz Corma, “la accesibilidad es uno de los temas más sensibles de nuestra profesión y uno de los que más consultas recibe en los colegios profesionales. Con esta guía abordamos cuatro ideas clave: la concienciación de la necesidad de accesibilidad en la vivienda, aquellos supuestos en los que las comunidades de vecinos están obligadas por la normativa a gestionar estas obras, la recomendación de buscar técnicos cualificados y competentes para llevar a cabo estas obras y la certeza de que el mejor asesoramiento se encontrará en los colegios profesionales de Arquitectos Técnicos de cada provincia”.

Por su parte, Jesús Hernández, director de Accesibilidad Universal e Innovación de Fundación ONCE, puso de manifiesto que “hay muchas personas para quienes sus viviendas se han convertido en cárceles puesto que no tienen libertad de movimientos, no pueden salir de ellas. Creo que esta publicación será una buena herramienta que permitirá revertir este tipo de situaciones en las que se ven involucradas miles de personas en toda España”.

https://www.servimedia.es/noticias/1099526?fbclid=IwAR1hEIjYoYpFDpwL7pv3VALaCX0KvuKPLa-ab9ILsH4COt-U86QzPdKm6g4

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Excursión de AMICU Agramunt 2018

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Campaña DGT: empatía y mayor firmeza en el uso de plazas y tarjetas de estacionamiento para personas con movilidad reducida

Por Laura Muñoz Calvo | Dic 14, 2018 | Inclusión, Prensa, Seguridad Vial

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“No ocupes el sitio que no te corresponde” es el slogan de la campaña de la DGT para sensibilizar sobre el mal uso de las plazas y las tarjetas de estacionamiento para personas con movilidad reducida. DIA pide firmeza ante el uso fraudulento y la falsificación que perjudican al colectivo y acarrean sanciones.

Mal uso de plazas y tarjetas de estacionamiento para personas con movilidad reducida
La DGT (Dirección General de Tráfico) acaba de lanzar una campaña de sensibilización para fomentar el buen uso de las plazas y de las tarjetas de estacionamiento para personas con movilidad reducida, bajo el slogan “No ocupes el sitio que no te corresponde”.

Francisco Canes, presidente de Asociación DIA y Fundtrafic señala los principales problemas que se dan en España con las tarjetas de estacionamiento de vehículos para personas con movilidad reducida:

Uso fraudulento e inadecuado de las tarjetas de estacionamiento: muchas veces son los propios familiares de las personas con movilidad reducida quienes utilizan las tarjetas en sus desplazamientos cotidianos o de manera puntual cuando la persona titular de la tarjeta de estacionamiento ni si quiera está en el coche. Todo ello en detrimento de otras personas que SÍ tienen derecho a la plaza. “Aparcan en la plaza, si les preguntan dicen que van a recoger a la persona titular y listo. Nadie pregunta más” apunta Canes.
Falsificación de las tarjetas de estacionamiento: otro de los problemas es la falsificación de las tarjetas de estacionamiento, bien sea haciendo fotocopias, creando un documento nuevo, alterando un original o haciendo uso de la tarjeta de una persona fallecida.

Campaña DGT: empatía y mayor firmeza en el uso de plazas y tarjetas de estacionamiento para personas con movilidad reducida

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Una guía orienta sobre la accesibilidad de las comunidades de vecinos

Accesibilidad

14 Dic 2018

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Solo el 0,6% de los edificios de viviendas que hay en España cumplen con los criterios de accesibilidad

Una guía orienta sobre la accesibilidad de las comunidades de vecinos
Servimedia / Madrid

Fundación ONCE y el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE) han elaborado una guía para ayudar a las comunidades de propietarios a ser más accesibles, ya que solo el 0,6% de los edificios de viviendas cumplen con la normativa en esta materia.

Titulada ‘¿Cómo gestionar la accesibilidad? Comunidades de Propietarios’, la guía cuenta con la colaboración de la Fundación Mutua de Propietarios y pretende acabar con el desconocimiento normativo de los derechos y obligaciones del vecindario, que es la causa, en ocasiones, de que las fincas no sean accesibles y usables para todas las personas.

 

ACCESIBILIDAD

En primer lugar, el manual recuerda que según el Decreto Legislativo 1/2013 por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social, el 4 de diciembre de 2017 vencía el plazo para que todas las edificaciones (en su parte pública) permitieran el acceso y uso sin problemas de todas las personas.

Pese a ello, prosigue, únicamente el 0,6% de los 9,8 millones de edificios de viviendas que conforman el parque inmobiliario español “cumplen con los criterios técnicos en materia de accesibilidad establecidos en la normativa en vigor a día de hoy”.

Aunque la guía reconoce que el motivo fundamental del incumplimiento de las normas de accesibilidad en las comunidades de vecinos es económico, señala asimismo que “también es importante el desconocimiento normativo al respecto de obligaciones y derechos del vecindario”.

Desde esta perspectiva, el texto enumera primero los derechos de los propietarios y las obligaciones de las comunidades, para explicar después el modo de actuación que debe seguirse en caso de acometer mejoras de accesibilidad y a quién corresponden los gastos. En este punto, ofrece ejemplos referidos a los trámites que se deben seguir para instalar un ascensor con ocupación de la vía pública, cómo salvar un peldaño suelto o la forma actuar cuando el espacio de paso es insuficiente.

DERECHO FUNDAMENTAL

Y como paso previo a todas estas explicaciones, el manual recuerda que el hecho de que los edificios de comunidades de propietarios sean accesibles “constituye para las personas con discapacidad y las personas mayores una necesidad básica, basada en derechos humanos fundamentales tales como la libertad de desplazamiento o de comunicación o el de disfrutar de una vivienda digna”.

Para el presidente del CGATE, Alfredo Sanz Corma, “la accesibilidad es uno de los temas más sensibles de nuestra profesión y uno de los que más consultas recibe en los colegios profesionales. Con esta guía abordamos cuatro ideas clave: la concienciación de la necesidad de accesibilidad en la vivienda, aquellos supuestos en los que las comunidades de vecinos están obligadas por la normativa a gestionar estas obras, la recomendación de buscar técnicos cualificados y competentes para llevar a cabo estas obras y la certeza de que el mejor asesoramiento se encontrará en los colegios profesionales de Arquitectos Técnicos de cada provincia”.

Por su parte, Jesús Hernández, director de Accesibilidad Universal e Innovación de Fundación ONCE, puso de manifiesto que “hay muchas personas para quienes sus viviendas se han convertido en cárceles puesto que no tienen libertad de movimientos, no pueden salir de ellas. Creo que esta publicación será una buena herramienta que permitirá revertir este tipo de situaciones en las que se ven involucradas miles de personas en toda España”.

http://www.solidaridaddigital.es/noticias/accesibilidad/una-guia-orienta-sobre-la-accesibilidad-de-las-comunidades-de-vecinos

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Vacaciones de Navidad a partir del día 19 de diciembre

A partir del día 19 de diciembre y hasta el día 9 de enero de 2019, AMICU suspende las reuniones de los miércoles en el Centre Social de Cubelles.

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