Barcelona ralentiza la eliminación de barreras

Entidades y personas de movilidad reducida critican la gestión de la última década.

LLUÍS REGÀS

Barcelona fue reconocida y premiada, en la primera década del siglo XXI, como la gran capital de la accesibilidad.

La estación de Plaza España durante el Mobile World Congress

Hoy, Barcelona todavía tiene un gran reconocimiento, pero se han multiplicado las quejas de algunos discapacitados en los últimos días. Aumenta la sensación de que falta un liderazgo en el actual equipo de gobierno de la ciudad.

“El plan de accesibilidad hizo que Barcelona fuera un ejemplo para muchas ciudades entre 1996 y 2006. Desde entonces, la administración ha cambiado sus prioridades y se ha priorizado el uso de la bicicleta antes que eliminar algunas barreras arquitectónicas existentes”, asegura una experto en la materia.

Los autobuses, minibuses y tranvías de Barcelona son totalmente accesibles. En el metro, en cambio, las personas con una movilidad reducida todavía tienen que superar muchos obstáculos. Los problemas se multiplican en estaciones con mucho tráfico.

ESTACIONES NO ACCESIBLES

Las principales estaciones no accesibles son Plaça de Sants, Espanya, Urquinaona, Clot, Maragall y Verdaguer. También hay problemas de movilidad, entre otras, en Vallcarca, Ciutat Vella-Villa Olímpica, Jaume I y Virrrei Amat.

“En el metro de Barcelona, la movilidad es complicadísima. En algunas estaciones, las personas con movilidad reducida no pueden entrar ni salir”, denuncia Marisa Amugu, madre de Cristian, un hombre de 34 años con parálisis cerebral que se mueve en silla de ruedas.

“140 de 154 estaciones de metro están equipadas con ascensores. Por otra parte, toda la flota de autobuses está preparada para transportar a personas con movilidad reducida desde 2007 y estamos implantando un sistema de información visual y acústico en los vehículos”, argumentan en TMB, donde recuerdan que es la Generalitat quien proyecta y ejecuta la reforma de las estaciones.

LAS DEMANDAS DE COCARMI

Marisa denuncia una falta de sensibilidad de las instituciones y de muchas personas con los discapacitados y añade: “Tampoco podemos acceder a algunos comercios y no entendemos que una piscina pública no tenga una silla hidráulica. Falta mucho trabajo y la gente debería tener en cuenta que la sociedad envejece y esta problemática afectar”.

El debate sobre la movilidad en Barcelona también es muy intenso en Cocarmi, el Comité Catalán de Personas con Discapacidad.

“El Ayuntamiento no tiene, actualmente, un plan de accesibilidad. La movilidad en el metro es reducida, pero también en servicios de salud. Y algunas guarderías no son accesibles para personas con discapacidad física”, recalca una fuente de Cocarmi.

CALLES DE PLATAFORMA ÚNICA

Algunas entidades, además, lamentan la apuesta del Ayuntamiento por las calles de plataforma única. “Al tener el mismo nivel la parte peatonal que la zona destinada al uso de los vehículos, muchas personas con discapacidad visual no se orientan”, insisten en Cocarmi.

Cocarmi y otras entidades, no obstante, reconocen que la situación en algunas poblaciones del área metropolitana de Barcelona es mucho peor que en la capital catalana.

“El metro de Barcelona”, remarcan en TMB, “es el que más facilidades da a las personas con movilidad reducida entre los ferrocarriles urbanos de una antigüedad parecida. Es decir, entre los construidos hace 90 o más años”.

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