El Supremo declara que la paraplejia es «gran invalidez» aunque se usen vehículos adaptados

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El Alto Tribunal casa una sentencia que no reconocía esta situación a la víctima de un accidente de tráfico que necesita silla de ruedas.

La sentencia recuerda que el hecho de que la joven pueda desplazarse en coches adaptados no supone que no necesite a terceras personas ni una silla para desplazarse.

La paraplejia se encuentra incluida en el baremo de la Ley 8/2004 de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor como situación de gran invalidez, por lo que el hecho de que la víctima de un accidente de tráfico pueda desplazarse en un vehículo adaptado no es suficiente para no concederle esa condición, ya que sigue necesitando de una silla de ruedas para desplazarse y de la ayuda de terceras personas. La Sala Primera del Tribunal Supremo ha dado la razón a una joven que con 24 años quedó parapléjica, al entender que la Audiencia de Almería hizo de su caso «una manifiestamente errónea valoración de la prueba». La Audiencia andaluza reconoció sus lesiones, que la Seguridad Social dictaminó como situación de gran invalidez, pero declaró que «no precisaba de ayuda permanente de otra persona», al poder «realizar actividades de forma independiente si el medio está adaptado».La sentencia ahora casada añadía que «buena expresión de ello es que obtuvo el permiso de conducir de vehículos adaptados».El Alto Tribunal, en cambio, señala que la Sala de instancia «no efectúa un análisis lógico de las pruebas», porque la joven poseía la declaración de gran invalidez por parte de la Seguridad Social, al tener paralizadas las piernas y precisar de silla de ruedas. En este sentido, recuerda que el baremo de accidentes de tráfico recoge la paraplejia entre la definición del gran inválido si requieren de la ayuda de otra persona. «De los informes periciales aportados se deduce que la afectada precisa de ayuda de otra persona salvo que el medio esté adaptado. Entiende esta Sala que si un trayecto no tiene barreras arquitectónicas (como sería de desear) se facilita el movimiento del parapléjico en una silla de ruedas, pero ello no significa que deje de precisar la ayuda de terceras personas para el resto de sus actividades», afirma la sentencia del Alto Tribunal.Por ello «debe concluir que no se puede penalizar a quien con su sacrificio personal y capacidad de autosuperación consigue avanzar (limitadamente) para mitigar su déficit de movilidad» a través de la obtención de un carné para poder conducir vehículos adaptados. «Mantener lo contrario sería desincentivar la reinserción de los parapléjicos», apostilla la resolución.Ante esa situación, el Supremo le concede una indemnización de 293.545 euros por el concepto de ayuda a terceras personas y de 110.079 por el de daños morales a familiares, además de los 606.035 euros por daños y perjuicios que ya le había concedido la Audiencia de Almería.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/03/01/56d5d740ca4741706c8b45d7.html

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