La discapacidad examina al cine

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En 1932 llegó a las salas un filme que marcó un antes y un después en la historia del cine: Freaks. La parada de los monstruos, de Tod Browning. La película contaba la historia de los habitantes de un circo: enanos, seres con malformaciones, disminuidos psíquicos, mutilados… Personas a las que el cine nunca había puesto en el foco de atención, sino como meras comparsas para reírse de ellas.

Browning se atrevió a contar una historia de venganza en la que sus freaks tomaban la justicia por su cuenta para demostrar que nadie tiene por qué mofarse de nadie por ser diferente. En esta historia los guapos y arrogantes eran castigados en un título con imágenes que se quedan grabadas en la retina del espectador, como el final con todos los discapacitados unidos y terminando su labor.

El estreno del filme fue recibido con desmayos y gritos en las salas, lo que hizo que muchas de las copias fueran retiradas. Hollywood y la sociedad no estaban preparados para tratar a los disminuidos físicos y psíquicos como personas normales.

Tuvieron que pasar muchos años y muchas cintas hasta que el cine consiguió aprobar el examen y tratar la discapacidad con la normalidad con la que viven los afectados, que no se veían representados en las historias que veían en la pantalla.

Esa labor es la que ha realizado Luis Alberto Jiménez Acevedo en el libro La discapacidad en el cine en 363 películas, una guía en la que se analiza un gran número de películas que han abordado el tema, y se dan detalles sobre su producción.

El autor ha podido unir en este libro dos acontecimientos que marcaron su vida, el descubrimiento del cine y la poliomielitis, que le produjo una severa dificultad de movilidad. Durante diez años ha escrito sobre el séptimo arte, pero ha sido su jubilación la que le ha entregado el tiempo suficiente para completar este examen al cine.

Una prueba que se ha comenzado a aprobar desde hace diez años, cuando las películas han normalizado la situación. Como explica Jiménez Acevedo en su libro, en los primeros compases del cine las personas con minusvalía eran tratadas siempre como villanos, eran la metáfora del terror.

El siguiente paso no fue mucho mejor: el discapacitado era utilizado para dar pena al espectador, querían encontrar la compasión del respetable y lavar su conciencia. El resultado era que al final de las historias el personaje sufría una transformación que arreglaba su “problema” y le hacía feliz para siempre.

Paso a paso, cuando la sociedad ha comprendido que los discapacitados son personas normales, de carne y hueso e iguales a todos los demás, el cine también los ha comenzado a tratar así en sus historias, hasta superar tabúes, como mostrar las relaciones sexuales de personas impedidas, como ocurría en Las sesiones, de Ben Lewin (2012).

Esta película es para el autor de la obra el paradigma de un largo que trata con respeto y “sensibilidad” el tema. “El filme tiene un tacto que no puede ofender a nadie”, cuenta Luis Alberto Jiménez Acevedo a El Confidencial sobre una de las 363 películas recogidas en el libro.

Cine normal para gente normal

Jiménez Acevedo también habla de Freaks como una de las películas que más le ha marcado como espectador, y cree que una de sus claves es que los actores no eran gente fingiendo, sino personas reales.

“Hay mucha diferencia, es algo que se sabe, se nota cuando un actor hace de discapacitado, aunque hay excepciones. Por ejemplo, el filme belga Hasta la vista: tuve que preguntar a la productora si estos tres jóvenes son discapacitados, y no lo eran, pero están tan metidos que pueden hacer pensar que lo son”, explica el autor sobre otro de los largos que mejor han retratado a las personas con minusvalías.
La mentalidad de la gente cambia porque la sociedad avanza y vemos la discapacidad dentro de las películas como algo normal, como si vemos a una persona de color, o a un australianoLa película de Geoffrey Enthoven contó con el asesoramiento de la persona real que inspiró la película para que todo fuera lo más real posible, mostrando que la información es otro de los elementos claves para plasmar bien estas situaciones. “No hay que inventarse cosas, tiene que haber una labor de trabajo, de consultas, de visitar y descubrir cómo es la vida real”, cuenta el autor.

Actualmente la discapacidad vive un momento dorado en el cine, que ha comenzado a verlos como “gente normal”. “En los últimos diez años ha habido un gran cambio, se trata al discapacitado como debe ser, viendo sus problemas reales, de una forma más normal. Normal entre comillas, porque yo me considero una persona normal. La mentalidad de la gente cambia porque la sociedad avanza y vemos la discapacidad dentro de las películas como algo normal, como si vemos a una persona de color o a un australiano”, opina Jiménez Acevedo.

Sólo desde la normalidad se han podido conseguir filmes como El truco del manco, Rain Man o Yo también, y hacer que actrices como Marlee Matlin, sorda desde los 18 meses, ganara un Oscar por Hijos de un dios menor.

¿Y en el lado de las decepciones? Al autor le cuesta hablar mal de los 363 “hijos” que ha incluido en su libro, pero termina por decantarse por Los ojos muertos de Londres, un filme que aparece en las páginas de su obra aunque “no esté muy logrado”.

Esa labor es la que ha realizado Luis Alberto Jiménez Acevedo en el libro La discapacidad en el cine en 363 películas, una guía en la que se analiza un gran número de películas que han abordado el tema, y se dan detalles sobre su producción.

El autor ha podido unir en este libro dos acontecimientos que marcaron su vida, el descubrimiento del cine y la poliomielitis, que le produjo una severa dificultad de movilidad. Durante diez años ha escrito sobre el séptimo arte, pero ha sido su jubilación la que le ha entregado el tiempo suficiente para completar este examen al cine.

Sólo desde la normalidad se han podido conseguir filmes como El truco del manco, Rain Man o Yo también, y hacer que actrices como Marlee Matlin, sorda desde los 18 meses, ganara un Oscar por Hijos de un dios menor.

¿Y en el lado de las decepciones? Al autor le cuesta hablar mal de los 363 “hijos” que ha incluido en su libro, pero termina por decantarse por Los ojos muertos de Londres, un filme que aparece en las páginas de su obra aunque “no esté muy logrado”.

http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-12-08/la-discapacidad-examina-al-cine_579193/

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