Una asistencia más personal para poder ser independientes

«Pueden tener mermada su autonomía física, pero no por ello han perdido su capacidad de decidir»

HE14_Asistencia.Social_Irun2.jpg                                Alicia Chillón, Arantxa Urrezti y Rosa Illarramendi, socias de KIS,

KIS ofrece a personas con diversidad funcional una atención que pone el foco en la capacidad de decisión y en la independencia del usuario.

16.02.14 – 00:07 –
JOANA OCHOTECO | IRUN

La Kooperativa de Iniciativa Social (KIS) acaba de abrir sus puertas en Irún. Dedicada a la asistencia personal, ofrece a sus usuarios «un modelo alternativo basado en el derecho a vivir de forma independiente», explica Alicia Chillón, impulsora de la cooperativa.

Las personas con diversidad funcional «física, cognitiva o sensorial» son los destinatarios potenciales de los servicios que ofrece KIS, pero con un factor diferenciador: «la asistencia es personalizada y personal. El eje de nuestro servicio son los usuarios, por lo tanto nosotras», las trabajadoras de KIS, «nos adaptamos completamente. Ellos establecen cómo, cuándo y dónde». El término ‘personas con diversidad funcional’, propuesto por el Foro de Vida Independiente y asumido por KIS, se plantea como alternativa a otros como ‘discapacitados’ o ‘minusválidos’ en los que puede exisitir una connotación negativa.

Alicia Chillón defiende este «nuevo modelo» a la hora de abordar la atención a este colectivo: «independencia y dependencia son posibles si tenemos muy claro que las personas con diversidad funcional pueden tener mermada su autonomía física, pero no por ello han perdido su capacidad de decidir cómo quieren vivir».

KIS entiende la asistencia personal como «una ayuda para que los usuarios puedan llevar una vida plena, de la forma que ellos decidan», explica Rosa Illarramendi, trabajadora de la cooperativa. «Plena y social», añade Alicia Chillón, lo que implica «ese factor socializador». La asistencia que ofrecen «no se circunscribe sólo al ámbito domiciliario».

Es decir, el usuario decide dónde y cómo desea recibir esta asistencia personalizada: «en las actividades de la vida diaria, en el ocio, viajes, la conducción, actividades deportivas…». El límite lo fija el propio usuario, también en cuanto a tiempo: pueden elegir recibir esa asistencia en horario diurno, nocturno, por horas… «Cada uno decide cuántas horas necesita y para qué las necesita», resume Alicia Chillón. Es decir, KIS no presenta a sus potenciales usuarios una serie de servicios, sino que son los clientes quienes plantean sus necesidades y la cooperativa se adapta a ellas.

Otro modelo social

KIS abrió sus puertas el pasado mes de diciembre. Tras unas primeras semanas de andadura, Alicia Chillón señala que «estamos entre emocionadas y sorprendidas. Somos conscientes del reto que hemos asumido». La impulsora cita «el programa de vida independiente de la Diputación de Gipuzkoa» como una de las inspiraciones del proyecto; y especialmente el Foro de Vida Independiente.

«Esa filosofía de vida independiente fue lo que nos llevó a montar esta cooperativa de asistencia personal. El servicio que pretendemos consolidar es un nuevo modelo social, tal y como establece la Convención Internacional de los Derechos Civiles», subraya Alicia Chillón. Defiende, además, la figura del asistente personal: «aquí se está empezando a conocer ahora, apegada a esa filosofía de vida independiente». Como ejemplo de esta filosofía, cita una frase de Cicerón: ‘La libertad no es tener un buen amo, sino no tenerlo’. «Creo que es el modelo social hacia el que debemos encaminarnos».

Respecto a las aptitudes que debe tener un asistente personal, Alicia Chillón señala que «existe la idea generalizada de que deben tener una formación específica, pero creemos que no es así. Puede ser una persona perteneciente a cualquier ámbito profesional, pero que coincida con nuestra filosofía de respeto en las relaciones y tenga siempre presente que es una ayuda para el usuario, pero no puede decidir por él», subraya.

«Un asistente personal tiene que conocer perfectamente los tiempos de la persona a la que le está prestando esa asistencia. Será el usuario el que en todo momento le dirá a él cómo quiere organizar su vida; y también elegirá el perfil de su asistente personal». La empatía es, por lo tanto, una de las principales características que debe tener un asistente personal. «Y no tiene que ser omnipresente en la vida del usuario», matiza Alicia Chillón. «No hay que olvidar que el asistente tiene un vínculo contractual con la persona usuaria, y es ésta última la que ejerce el poder de decisión respecto a cómo quiere que se le preste ese servicio», pudiendo, de este modo, ser plenamente dueños de sus propias vidas.

http://www.diariovasco.com/v/20140216/bidasoa/asistencia-personal-para-poder-20140216.html

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