Un traje eléctrico para cortar el dolor

Descarga corrientes eléctricas que reducen el dolor crónico y estimulan los músculos.

«Es como llevar el tratamiento encima», dice su inventor

Llegará a España a mediados de 2014

 

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Va para tres años que Jesús siente como si un taladro le atravesara la espalda. Tres años amargado. Cada vez que se sienta o se levanta de la silla, se acuesta o baja unas escaleras, le chorrean las lágrimas. Se retuerce y maldice el día que nació. Con 42 años, atiborrado de analgésicos y antiinflamatorios –«que no me solucionan gran cosa»–, la vida del palista Jesús, en las obras desde que salió de la escuela de Formación Profesional a los 19, se resume en dos palabras: dolor crónico. Un sufrimiento que va a más y que ya padecen alrededor de cinco millones de españoles adultos, 95 millones en la Unión Europea. «No puedo dormir más de seis horas seguidas, me despierto agotado… Ese pinchazo horrible recorre toda mi columna vertebral…», se queja el asturiano.

El alivio podría venir ahora de la mano de un quiropráctico sueco, Fredrik Lundqvist, que trabaja en la rehabilitación de enfermos con daño cerebral y trata el dolor crónico.

Acostumbrado a manejar corrientes eléctricas como método para relajar los músculos y evitar así los dolorosos espasmos de sus pacientes, Fredrik tuvo una idea: coser a un pijama lo más ceñido al cuerpo posible los cables que conducen la estimulación.

La prenda, llamada Mollii, se asemeja a un traje de baño elástico. En su interior van cosidos 58 electrodos que estimulan 42 músculos distintos, según las necesidades del enfermo. Los conectó a una especie de temporizador que espacia las descargar eléctricas y le pidió a sus enfermos que durante un tiempo hicieran de conejillos de Indias para él.

«Prácticamente todos dijeron que se sentían mucho más aliviados», comenta satisfecho el padre del invento, después de que el propio Instituto Karolinska de Estocolmo, la institución que anualmente concede los primos Nobel, supervisara el ensayo.

Suficiente aval para que los investigadores del KTR Royal Institute of Technology de Suecia, especializado en el diseño de avanzados equipos médicos, aceptaran el encargo de desarrollar el primer traje que reduce el dolor crónico y estimula la musculatura. «Yo me pondría lo que hiciera falta con tal de que el dolor no siguiera mordiéndome más», dice Jesús.

La dosis de descarga eléctrica se regula, según las necesidades de cada personas, mediante un dispositivo digital que va sujeto a la cintura. «Los pacientes que tienen dificultad para moverse mejoran mucho al estar más relajados, incluso duermen mejor y es más cómodo. La persona lleva el tratamiento encima –la idea es que la ropa se lleve durante cuatro o cinco horas, tres veces por semana–, lo que reduce considerablemente sus visitas al hospital», destaca Lundqvist, quien está convencido de que su traje terapéutico creará tendencia en el tratamiento contra el dolor crónico.

El jamaicano Usain Bolt, el ser humano más rápido del mundo sobre una pista de atletismo, también se vale de las corrientes eléctricas para poner a punto sus veloces piernas. De hecho, una parte de su entrenamiento consiste en enfundarse una ropa con electrodos que descargan impulsos eléctricos en sus extremidades manteniendo así el tono muscular adecuado.

La prenda del rehabilitador sueco ya está disponible en el sistema de salud sueco, aunque también se puede adquirir por 5.600 euros directamente a Inerventions, la empresa que se ha encargado de su comercialización. Si se trata de una persona joven y, pasados dos años, el traje le queda pequeño, el comprador tiene la opción de hacerse con otro a su medida sin coste adicional. En Dinamarca, donde también se han hecho ensayos, el traje eléctrico ya cuenta con la subvención de dinero público. Mientras que a España está previsto que llegue a mediados de 2014.

http://www.elmundo.es/cronica/2014/01/05/52c7f5e422601d14098b4570.html

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