Los recortes sitúan a la sanidad catalana entre las peores de España

Un informe califica el servicio de ‘regular’. Está a la cola en gasto sanitario per cápita o en satisfacción del paciente.

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Después de más de dos años de intensos recortes, el sistema sanitario tarraconense y, por extensión, catalán, nota los efectos en la pérdida de su calidad. Así lo refleja el ranking que elabora desde hace diez años la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). La clasificación coloca a Catalunya en la zona media-baja, concretamente en el puesto 11º del total de 17 comunidades autónomas, dentro de la categoría que adjetiva a los servicios sanitarios como ‘regulares’.

Y, lo que es peor, Catalunya ha perdido seis puestos en los últimos tres años. Si en 2009 ocupaba la quinta posición y su sanidad era calificada entonces de ‘aceptable’, en esta ocasión el puesto es el 11º. Un año después, en 2010, se produjo el gran batacazo y Catalunya quedó relegada a la 12ª posición en este ranking de calidad y en esa franja se ha mantenido desde entonces con ligeras variaciones (una 10ª plaza en 2011, por ejemplo).

‘Empeoramiento general’

Para el portavoz de la Federación, el doctor Marciano Sánchez Bayle, las diferencias entre comunidades en España son excesivas y la situación se deteriora a cada año: «Ha habido un empeoramiento general de los servicios sanitarios y no es para ser optimistas a corto plazo. La crisis no parece que se vaya a acabar y la política de recortes no tiene muchos visos de cambiar. Lo más probable es que la situación empeore».

Para Sánchez Bayle, el caso de Catalunya es especial: «Ahí los recortes se han hecho antes y el impacto sobre el funcionamiento ha sido mayor. Todo influye a la hora de calibrar la calidad sanitaria, desde la situación socioeconómica a los hábitos de vida, el medio ambiente, el retroceso de los servicios sanitarios, la capacidad de encontrar atención alternativa en el servicio sanitario público…».

Catalunya se ha ubicado entre las comunidades con menos presupuesto sanitario per cápita: 1.255 euros por persona, 43 menos que en 2010. Es la 13ª comunidad con menos presupuesto por ciudadano, sólo por detrás de Andalucía, Baleares, Comunidad Valenciana y Madrid. También ocupa la zona baja en otros aspectos, como el gasto farmacéutico por persona (18,93 euros, 13ª posición de 17) o el desembolso en atención primaria (14 euros, 11ª plaza de 17). Eso sí, Catalunya ocupa el primer puesto en número de camas por mil habitantes y arroja también un dato muy positivo. Pese a las listas de espera, es la segunda comunidad con más porcentaje de población (un 30%) que obtuvo una cita para el especialista en 15 días o menos.

El informe de esta entidad analiza también la utilización del sistema sanitario. Catalunya presenta un número de consultas en atención primaria e ingresos hospitalarios superiores a la media. Otro de los baremos estudiados para calibrar la calidad del sistema han sido los factores de riesgo. Ahí Catalunya sale bien parada: aparece como la comunidad con menor incidencia de consumo de alcohol de riesgo.

Menos positivo es el balance si se atiende a la opinión ciudadana, otro aspecto que se ha tenido en cuenta. También ocupa la posición 13 en la satisfacción del sistema ciudadano de la ciudadanía, sólo por detrás de Extremadura, Murcia, Galicia y Canarias. Trabajadores y sindicatos acumulan ya más de dos años denunciando la afectación de la reducción de presupuesto en salud: «Los recortes en inversión en sanidad tienen consecuencias para la salud pública, por mucho que desde el Departament de Salut se diga que no afectan a la calidad asistencial», cuenta Conchi de Tera, responsable sindical de la CGT. «Sí que influye –prosigue–, en la calidad de vida de los pacientes. Si no te están tratando de tu enfermedad, la calidad de vida no es la misma. Y hablamos, por ejemplo, de una lista de espera de 18 meses para una primera visita al especialista».

La prestación, perjudicada

También Gaspar González, desde el sindicato CATAC-CTS en el Joan XXIII, hace balance de los recortes: «No tengo datos objetivos pero hay cuestiones evidentes. Cuando en 2010 se plantea un recorte presupuestario de alrededor de un 15% en el Joan XXIII estaba claro que necesariamente tenía que tocar la prestación del servicio».

González detecta algunos indicadores ilustrativos: «A pesar de que se maquillen, siguen aumentando las listas de espera. La presión con la que trabaja el personal es mucho mayor. Al que le pueden evitar el ingreso, no le ingresan. Eso hace que se llegue a hospitalizar a aquellas personas que tienen mayor complejidad y eso repercute en un mayor trabajo parra los empleados que, combinado con los ajustes de plantillas, deriva por fuerza en un empeoramiento de la calidad».

«Otra cuestión –continúa González– es la de la accesibilidad. Con todos los cierres de los servicios de atención primaria, hay un empeoramiento, porque dificultas la movilidad a las personas, las obligas a un desplazamiento. Todo influye en la calidad del servicio. Me remito a lo que dijo el conseller de Salut, que hablaba de hacer más con menos. Evidentemente, ese ‘más’ tiene que ser de peor calidad».

Navarra, líder en calidad

En el ranking, la primera posición es para Navarra, por delante de Aragón, Asturias y el País Vasco. En la quinta posición figura Castilla y León, que termina de completar ese quinteto de comunidades donde los servicios sanitarios son ‘buenos’. En el furgón de cola, calificados como ‘deficientes’, aparecen Baleares, Murcia, Canarias y Valencia. El análisis de la Federación, integrada por médicos, enfermeras, auxiliares y otros profesionales del ramo, se confecciona en relación a unos 20 indicadores que incluyen las listas de espera, la inversión per cápita, el número de camas, el personal sanitario, el gasto farmacéutico o la valoración de los ciudadanos.

Desequilibrio territorial

Del estudio de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) se extraen diferentes conclusiones. Por un lado, la disparidad en la situación de salud y del sistema sanitario en las comunidades autónomas. «La diferencia evidencia el fracaso del objetivo de la Ley General de Sanidad expresado en su artículo 3.3: La política de salud estará orientada a la superación de los desequilibrios territoriales y sociales».

Además, se establece que «las comunidades más pobres tienden a mejores indicadores en recursos de atención primaria y a mayor utilización poblacional de este nivel asistencial, mientras las más ricas acusan un hospitalocentrismo financiero y una mayor utilización de la atención especializada hospitalario».

‘No marxis sense hora’

Durante este tiempo de ‘tijeretazos’, los caballos de batalla de los empleados de la sanidad en Tarragona han sido muy variados. El último es la lucha contra el que, según ellos, es un ‘maquillaje’ de las listas de espera. «Últimamente, lo que hacen es decirte que la agenda está cerrada. Te dicen que no te pueden incluir en la lista y que ya te avisarán. Hasta que no te llaman no figuras en ningún lugar. Hacemos un llamamiento a que nadie se marche sin hora. Hay que hacer una reclamación por escrito y con eso llevar a cabo una denuncia pública», dice Conchi de Tera desde la CGT del Hospital Joan XXIII. La campaña hace un llamamiento a los usuarios para que exijan que se les dé cita antes de irse de los centros de asistencia y hospitales. Tras esta iniciativa está el grupo de trabajo ?En Defensa de la Sanitat Pública?, que por otro lado envió una carta al delegato de Salut, Josep Mercadé, pidiéndole la situación real de las listas de espera en el Camp de Tarragona, ya que creen que la información recibida hasta ahora no se ajusta a la realidad.

http://www.diaridetarragona.com/noticia.php?id=9312

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